lunes, 13 de diciembre de 2021

 

¡Hola!

Hace algún tiempo, trabajé impartiendo un curso muy interesante, sobre "Psicología de la emergencia".

Allí, como introducción, tenía que contextualizar a los estudiantes sobre el concepto de psicología y sobre lo que ella estudia. Y, se los quiero compartir.

Lo primero que necesitamos es entender qué es, a grandes rasgos, la psicología.

Etimológicamente, significa "Estudio del alma (en griego, psique)".

¡Qué importante, verdad? O sea, Psicología es "estudio de la psiquis". 

Obviamente, hablamos de la mente humana. Aunque, ahora, existe la psicología de los animales.

Y, qué es la psique humana?

Pues, mucho, y ese "mucho" es muy complejo. 

Por lo mismo, para simplificar nuestro entendimiento de la psiquis humana, es que lo analizamos. Es decir, lo dividimos en partes más pequeñas, para, así, poder entenderlo mejor.

Luego de entenderlo, podemos volver a integrarlo, como el todo indivisible que es.

La psiquis humana, es todo lo siguiente, y mucho más. Porque "el todo es más que la suma de las partes". 😊

Y, qué utilidad tiene la psiquis humana? Observemos. Tenemos muchas funciones mentales:

1.- Pensamos, razonamos, recordamos, clasificamos, simbolizamos, aprendemos... esa es nuestra función cognitiva.

2.- Sentimos emociones, desarrollamos sentimientos... es nuestra función afectiva.

3.- Actuamos, hacemos cosas, nos comportamos de cierta manera... es nuestra función conductual.

4.- Queremos algunas cosas, deseamos, decidimos hacer o no hacer, tenemos la capacidad de actuar o de no hacerlo... es nuestra función volitiva (viene de voluntad).

5.- Tenemos, también, funciones psíquicas de las que no estamos conscientes... ese es nuestro inconsciente, que, a pesar de no tenerlo siempre presente, se dice que gobierna hasta el 99% de todo lo que somos y hacemos. 😱. 

Allí guardamos nuestros recuerdos más profundos, nuestros deseos, preferencias, miedos, traumas. Desde allí nacen nuestros mecanismos de defensa. Desde allí nacen nuestros sueños...y pesadillas.

6.- Y, también, tenemos la capacidad (y la necesidad) de relacionarnos con los demás. De establecer relaciones con otros para construir pareja, familia, para tener amigos, para trabajar con otros, etc. Esa es nuestra función social.

7.- Y, dónde deja la psicología a la espiritualidad? ¿De dónde nace? ¿Dónde está alojada?

8.- Y, qué relación hay entre cuerpo y mente?

Cada función de nuestra mente, está íntimamente relacionada con una o varias áreas específicas de nuestro cerebro.

Para que nuestra mente funcione correctamente, nuestro cerebro debe estar sano. Y, eso depende, también, de cómo esté, de cómo tratamos a nuestro cuerpo.

Pero, no sólo físicamente.

La psicología ha descubierto que, lo que somos, es un equilibrio bastante delicado, entre nuestro cuerpo, nuestra genética, y nuestras experiencias durante toda la vida.

De hecho, dos gemelos idénticos, que nacen con los mismos genes, en una misma familia, inevitablemente, se diferenciarán.

Nacemos con un temperamento que está, más o menos, escrito en nuestros genes, pero, las experiencias de vida, junto a ese temperamento, van moldeando nuestro carácter, nuestra personalidad.

Y, dependiendo de esos distintos temperamentos (que no son otra cosa que el modo cómo reaccionamos frente al entorno), se desarrollarán los varios tipos de personalidades que la psicología describe.

En fin, para comenzar, les dejo este resumen.

Les invito a reflexionar acerca de esto. A darse cuenta de cuánto deberíamos conocer acerca de nosotros mismos, para tener la mayor claridad posible al momento de, por ejemplo, tomar las mejores decisiones. 

Más adelante, desglosaré cada uno de estos temas, para que nos miremos y descubramos lo que somos, para determinar nuestra identidad.

¡Nos leemos!






Me presento. ¿Por qué escribo?


 ¡Hola! mi nombre es Paola Poblete. Soy, entre muchas otras cosas, psicóloga.

Desde hace bastante tiempo, me rondaba por la cabeza la posibilidad de escribir un blog. 

Pues, ahora lo puedo hacer.

El objetivo lo tengo claro: escribir un poco de lo que sé, para ayudar a quien me lea, a mejorar algún aspecto de su vida.

¿Cómo? 

Mediante la psicoeducación.

Se preguntarán qué es eso. 

En estos tiempos, en que lo que más hacemos es trabajar, para producir, para pagar lo que necesitamos para vivir, son muy pocos los momentos que nos dejamos para conocer un poco más sobre nosotros mismos, sobre nuestra mente, nuestro espíritu, nuestras inquietudes personales.

Vivimos casi automáticamente, para rendir, para ser funcionales en los diversos ámbitos de nuestro quehacer diario, y nos olvidamos de algo muy importante, que es la base de todo proceso de mejora de nuestra vida y de la de nuestros seres queridos: la autoobservación. Esa cualidad que sólo tenemos los seres humanos de salir de nosotros mismos y mirarnos. Qué hacemos, cómo lo hacemos, qué nos guía, qué nos motiva, qué soñamos, qué deseamos, qué esperamos de la vida, y un millón de etcéteras.

Y, si lo hemos hecho, ¿Sabemos qué hacer con ello? ¿Sabemos por qué pensamos, sentimos, actuamos como lo hacemos? ¿Nos gusta lo que vemos? ¿Podemos mejorar lo que vemos? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Para qué?

La psicología nació para eso. Para ayudarnos a estar mejor, a ser más conscientes de nosotros mismos, para autogestionarnos con éxito.

Yo elegí estudiarla. Por eso, tal vez, la considero tan necesaria para el buen vivir. Creo que es importante observarnos, conocernos, entendernos, aceptarnos y valorarnos para poder alcanzar nuestro nivel óptimo de desarrollo y felicidad.

Y, ayudar a saber un poco sobre psicología, sobre las bases psíquicas que tiene nuestra manera de vivir, de pensar, sentir y hacer, es psicoeducación. 

Porque, entender mejor lo que hacemos y por qué, nos sirve para mejorar, para nosotros mismos y para nuestros amores.

¡Uf! Somos un océano inexplorado. Cada uno de nosotros lo es. Somos diversos, impresionantemente complejos, pero agradablemente interesantes.

Cada cual se pregunta algo distinto sobre la vida.

Yo escribiré sobre lo que creo que a todos nos sirve para mejorarla.

Espero que les sea útil y les agrade.

Me pueden escribir, si lo desean. 

Así, podremos tocar temas que, tal vez, se me han quedado en el teclado.

¡Nos leemos!


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