Desde hace bastante tiempo, me rondaba por la cabeza la posibilidad de escribir un blog.
Pues, ahora lo puedo hacer.
El objetivo lo tengo claro: escribir un poco de lo que sé, para ayudar a quien me lea, a mejorar algún aspecto de su vida.
¿Cómo?
Mediante la psicoeducación.
Se preguntarán qué es eso.
En estos tiempos, en que lo que más hacemos es trabajar, para producir, para pagar lo que necesitamos para vivir, son muy pocos los momentos que nos dejamos para conocer un poco más sobre nosotros mismos, sobre nuestra mente, nuestro espíritu, nuestras inquietudes personales.
Vivimos casi automáticamente, para rendir, para ser funcionales en los diversos ámbitos de nuestro quehacer diario, y nos olvidamos de algo muy importante, que es la base de todo proceso de mejora de nuestra vida y de la de nuestros seres queridos: la autoobservación. Esa cualidad que sólo tenemos los seres humanos de salir de nosotros mismos y mirarnos. Qué hacemos, cómo lo hacemos, qué nos guía, qué nos motiva, qué soñamos, qué deseamos, qué esperamos de la vida, y un millón de etcéteras.
Y, si lo hemos hecho, ¿Sabemos qué hacer con ello? ¿Sabemos por qué pensamos, sentimos, actuamos como lo hacemos? ¿Nos gusta lo que vemos? ¿Podemos mejorar lo que vemos? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Para qué?
La psicología nació para eso. Para ayudarnos a estar mejor, a ser más conscientes de nosotros mismos, para autogestionarnos con éxito.
Yo elegí estudiarla. Por eso, tal vez, la considero tan necesaria para el buen vivir. Creo que es importante observarnos, conocernos, entendernos, aceptarnos y valorarnos para poder alcanzar nuestro nivel óptimo de desarrollo y felicidad.
Y, ayudar a saber un poco sobre psicología, sobre las bases psíquicas que tiene nuestra manera de vivir, de pensar, sentir y hacer, es psicoeducación.
Porque, entender mejor lo que hacemos y por qué, nos sirve para mejorar, para nosotros mismos y para nuestros amores.
¡Uf! Somos un océano inexplorado. Cada uno de nosotros lo es. Somos diversos, impresionantemente complejos, pero agradablemente interesantes.
Cada cual se pregunta algo distinto sobre la vida.
Yo escribiré sobre lo que creo que a todos nos sirve para mejorarla.
Espero que les sea útil y les agrade.
Me pueden escribir, si lo desean.
Así, podremos tocar temas que, tal vez, se me han quedado en el teclado.
¡Nos leemos!